Cuando te cortas el pelo, te tiñes o te haces cualquier cosa en el cabello, te gusta que los demás lo noten. Hay una inversión de tiempo (y dinero) que quieres que sea reconocido. Es normal. Además, si el cambio ha sido sustancial, llama la atención que el otro no lo perciba. Sin embargo, hay personas que por ninguna de las razones capta estos cambios a la primera. ¿Es por falta de empatía? ¿Es simple despiste?
En Cuerpomente hemos querido abordar esta pregunta de la mano de la psicóloga Leticia Martín Enjuto, que asegura que “en la práctica clínica cotidiana, es común encontrar situaciones en las que nos preguntamos por qué algunas personas no perciben cambios exteriores de quienes les rodean”, como cuando alguien se corta el pelo.
La psicóloga asegura que desde “la psicología entendemos este fenómeno no solo como una cuestión de atención, sino como una ventana para explorar el mundo interno, las prioridades y el mundo relacional de cada individuo”. Y es que en contra de lo que cabría imaginar, esta incapacidad de notar cambios físicos en los demás no tiene por que señalar una falta de empatía.
La forma en la que procesamos la información
“Observar o no un detalle físico puede depender de a qué prestamos atención en la vida diaria”, nos explica la experta. Y es que, aunque nos cueste imaginarlo, “cada persona procesa y selecciona información de forma diferente”. Es decir, que “mientras algunos se centran en lo visual y estético, otros priorizan aspectos funcionales o emocionales”. Cada persona, de manera individual, selecciona y analiza toda la información que recibe, asignándole su atención en función de la importancia que le concede.
Este fenómeno es el que permite, por ejemplo, que, en medio de una cafetería repleta de gente, seas capaz de concentrarte en lo que te cuenta tu amiga. Tu cerebro recibe toda la información y la filtra para procesar únicamente (o, al menos, en primer plano) lo más relevantes.
“Desde la neuropsicología, sabemos que el cerebro filtra multitud de estímulos constantemente, lo que nos lleva a atender principalmente a aquello que nos resulta novedoso, importante o emocionalmente significativo”, explica la experta. “Hay personas para quienes los cambios estéticos externos simplemente no son relevantes en ese momento, y no por ello muestran una desconexión emocional hacia los otros”.
Es por eso, continua la experta, que “hay quienes, de manera genuina, no reparan en cambios sutiles del aspecto de los demás porque su foco está puesto en otros elementos de la interacción”. Sencillamente, no le dan importancia.
La pregunta que podríamos hacernos, entonces, es ¿por qué no le dan importancia? Y Leticia Martín Enjuto encuentra dos principales explicaciones posibles.
Factores que pueden influir en la percepción
El primer factor que puede influir en esta forma tan diferente de percibir la información que pueden tener algunas personas radica en la personalidad. “La personalidad tiene un papel fundamental en este proceso”, asegura Leticia, que añade que “aquellas personas con estilos de relación observadores, intuitivos o extrovertidos suelen captar rápidamente los cambios externos de quienes les rodean. Por el contrario, quienes tienden más a la introspección o se enfocan en temas prácticos pueden no notar estos detalles, sin que esto tenga connotaciones emocionales negativas”.
Además, debemos tener en cuenta otros factores como “la socialización y los roles de género”. Tradicionalmente, se ha dicho que las mujeres nos fijamos más en los cambios físicos, pero no hay ninguna explicación “biológica” para este fenómeno. Es educacional y cultural.
Desde pequeñas, nos han educado para notar estos cambios, nos han enseñado que debemos darle valor a lo estético, y es por eso por lo que, por lo general, somos más sensibles a estos cambios. Los percibimos con mayor facilidad. Por suerte, asegura Martin Enjuto, “estas diferencias tienden a disminuir con el tiempo y el entorno cultural”. Nosotras podemos entrenarnos para quitarle importancia a lo estético, y ellos pueden entrenarse para darle valor a lo visual, hasta encontrar cierto equilibrio.
El papel de la empatía
La empatía juega también un papel clave en el proceso, porque, como explica Leticia Martín Enjuto, “es importante reconocer que, para algunas personas, cambiar su apariencia puede ser una manera significativa de comunicar algo sobre su momento vital”, como “un cierre de etapa, el inicio de algo nuevo, o el deseo de ser vistos y reconocidos”. Es por eso por lo que cuando “estos gestos pasan desapercibidos, pueden despertar sentimientos de invisibilidad o desconexión”, y por lo que merece la pena hacer el esfuerzo de prestarles atención.
Es aquí donde entra en juego la empatía, y es que, asegura la psicóloga, “notar las transformaciones externas en el otro puede ser reflejo de nuestra sensibilidad para captar también sus necesidades emocionales o relacionales. La psicología humanista, por ejemplo, subraya la importancia de conectar con el mundo del otro, incluso a través de los pequeños gestos. A veces, la falta de reconocimiento de algo tan cotidiano como un corte de pelo dice más de las diferencias en la forma de vincularnos, que de una ausencia de interés real”.
Pese a ello, la experta insiste en señalar que “muchas veces esto”, el no notar los cambios del otro, “responde más a estilos personales de observar el mundo que a una falta de cariño genuina”
También señala que “es importante recordar que la ausencia de atención a los cambios físicos en los demás no es, en sí misma, un síntoma de algún trastorno. Forma parte de la diversidad humana en la percepción, la atención y las prioridades relacionales”.
Y si no lo notan… ¿qué?
Frente al análisis de aquello que hace que determinadas personas no noten los cambios físicos, en especial cuando alguien se corta el pelo, hay otra reflexión más poderosa. Y es… ¿Por qué nos afecta tanto que no se den cuenta?
“Vivimos en una sociedad donde la imagen ha ganado mucho valor”, explica Leticia Martín Enjuto para esta revista, “y es natural esperar cierta validación a través de la mirada del otro”. Sin embargo, continua, “desde un enfoque de salud mental, es fundamental cultivar la autoafirmación y el autocuidado”. Es decir, que los cambios en nuestra apariencia respondan, ante todo, a nuestro bienestar, y no únicamente a la expectativa de ser observados o aprobados por los demás”.
Así que quizá sea hora de dejar de preguntarnos por qué los demás no nos perciben, de restarle importancia a la retroalimentación externa, y darle valor a la autoimagen. Porque si a ti te gusta tu corte de pelo, si estás contenta con tu cambio de look, ¿qué más da lo que piensen los demás?
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