Las 5 frases que un niño debería escuchar cada día para tener una educación exquisita de adulto

Estas son las frases que todo niño quiere y necesita escuchar durante su infancia para crecer con una autoestima favorable, que le permita convertirse en un adulto con una educación exquisita.

Las frases que escuchamos durante nuestra infancia nos marcan de manera inevitable. Así nos lo explica la psiquiatra Ana Isabel Sanz, que nos recuerda que “las palabras no son fenómenos sonoros que se diluyen sin más”, sino que está demostrado que “los discursos que recibimos tienen una repercusión poderosa sobre cómo nos sentimos y sobre la confianza que tenemos en nuestra capacidad de afrontar retos”.

Si continuamente le decimos a un niño que es “un desastre o un vago”, explica la psiquiatra, acabará “interiorizando una imagen negativa de sí mismo y ello puede llevarle a encontrarse ansioso, desmotivado, irritable o incluso furioso”. Por el contrario, si usamos nuestro lenguaje como adulto para dirigirle palabras más amables, podremos guiarlo para convertirse en un adulto con una educación exquisita.

Para conseguirlo, nos explica la psicóloga Leticia Martín Enjuto, podemos hacer uso de frases como estas:

1 /5

Estoy orgulloso de ti

Según la psicóloga Leticia Martín Enjuto, “decirle a un niño ‘estoy orgulloso de ti’ es mucho más que halagar un logro puntual”. En la mente infantil, esta es una “forma sencilla y potente de transmitir reconocimiento por su esfuerzo, por cómo se enfrenta a las dificultades y por su evolución personal, más allá de los éxitos o fracasos”.

Cualquier adulto podría entenderlo. ¿Quién no ha soñado con escuchar estas mismas palabras en boca de su padre, de algún profesor admirado o incluso de su pareja? “Expresar orgullo de forma genuina fortalece el vínculo afectivo entre el adulto y el niño”, asegura Martín Enjuto, un respaldo emociona clave que puede “incrementar la motivación y la confianza con la que el menor enfrenta nuevos retos”.

La psicóloga afirma que “saber que alguien importante te mira con admiración desde el cariño, te da seguridad para desarrollarte, equivocarte y volver a intentarlo, sentando así la base de una mentalidad positiva y resiliente que te acompañará toda la vida”.

Así que, si decimos a los más pequeños esta frase durante su infancia, crecerán, probablemente, con una autoestima más saludable. “El niño aprende que su valor no depende solo de lo que consigue, sino del compromiso y la intención que pone en cada paso”, asegura la experta.

Puedes contar conmigo

Decirle a tu hijo, a tu sobrino o a tu alumno que puede contar contigo, explica la psicóloga, “es extenderle un anclaje de seguridad emocional”. Al hacerlo le estás asegurando que “no está solo ante cualquier dificultad, miedo o momento de tristeza”. Es, asegura la experta, un mensaje que “refuerza la confianza en la relación y favorece la apertura emocional, invitando al niño a hablar cuando lo necesita sin temor a ser juzgado”.

En el largo plazo, esta disponibilidad emocional ayudará a que el niño crezca con menos ansiedad al rechazo y mejores habilidades comunicativos. Como explica la psicóloga, esto permite que de adulto “desarrolle una competencia fundamental, que es buscar acompañamiento o expresar necesidades sin vergüenza”.

Aprendo contigo cuando me cuentas lo que sientes

La siguiente frase que, según Leticia Martín Enjuto, todo niño debería escuchar de sus padres es “aprendo contigo cuando me cuestas lo que sientes”. Desde su perspectiva, “esta frase propone la idea de que las emociones son una brújula y una oportunidad de crecimiento, no un obstáculo”.

Cuando se la decimos a los más pequeños, validamos su mundo emocional y transmitimos “valores de respeto recíproco y humildad”, que, explica la psicóloga, “le enseña a expresarse con libertad y confianza, evitando la represión emocional”.

Al igual que con otras frases de esta lista, esta es esencial para la inteligencia emocional, porque con ella invitamos al niño a reconocer sus sentimientos y a entender que comunicar lo que le pasa es importante, tanto para él como para quienes le rodean. “De adulto”, concluye Leticia, “será más empático, capaz de escuchar activamente y de gestionar sus propias emociones en sus relaciones personales y laborales”.

Está bien sentirse así

“Validar las emociones de un niño con frases como esta le muestra que no hay sentimientos malos ni vergonzosos”, nos explica Martín Enjuto. “Recibir este permiso le ayuda a aceptar su tristeza, enojo o miedo, y a expresarlos sin culpa”.

Este aprendizaje es fundamental, porque “previene la represión y favorece la autocomprensión”, señala la especialista. “Al crecer con esta aceptación, el niño incorpora herramientas para identificar y gestionar sus emociones, transformándose en un adulto más empático y equilibrado, capaz de entender sus propias reacciones y las de quienes lo rodean”, concluye.

Gracias por tu ayuda y por tu esfuerzo

Esta frase nos puede ahorrar muchas broncas y ayudará al pequeño a crecer con una “conducta prosocial y disposición a colaborar”, lo que según la experta, son los cimientos “para construir relaciones saludables y convertirse en un adulto atento, generoso y capaz tanto de apreciar como de ser apreciado dentro de su comunidad”.

Y es que cuando le damos las gracias a un niño de forma explícita, “ya sea por una colaboración concreta o por el simple esfuerzo”, sembramos en su mente el “valor de la reciprocidad y la importancia de aportar a su entorno”. De esta forma, explica la psicóloga, “el niño aprende que sus acciones tienen un impacto y que el reconocimiento mutuo fortalece los lazos con los demás”, lo cual le permitirá crecer con autoestima y convertirse en un adulto con una educación exquisita.

Si te ha interesado este artículo y te gustaría recibir más sobre estilo de vida saludable, únete al canal de WhatsApp de Cuerpomente.

Publicado originalmente en Cuerpomente · Celia Pérez León