Esta nueva práctica sexual combinada con drogas se empieza a detectar en EEUU y se abre paso en Europa a través de Reino Unido. Si pensamos en sexo y drogas no estamos hablando de nada nuevo, pero el Chemsex es mucho más que eso debido a la combinación de diferentes sustancias y la duración de los encuentros, además del fuerte componente emocional asociado.

¿Qué es el Chemsex? Es el acrónimo de Chemical Sex (sexo químico) y hace referencia a la combinación de relaciones sexuales, mayoritariamente entre hombres aunque no exclusivamente, y el uso de determinadas drogas ilegales o sin receta como la mefedrona, GHB, metanfetamina, Popper y viagra entre otras, con el fin de mejorar o prolongar las relaciones sexuales.

El Chemsex induce al consumo de drogas en forma de cóctel, contrarrestándose los efectos de unas que estimulan el sistema nervioso central con otras que lo inhiben, con el fin de mejorar o prolongar los encuentros sexuales incluso hasta días, lo que lo convierte en una práctica peligrosa no solo por los riesgos asociados a la propias drogas (consumidas en algunas ocasiones por vía intravenosa), sino también por descuidar la protección frente a enfermedades de transmisión sexual, hepatitis o SIDA ya que, este cóctel, facilita una especial desinhibición.
 

La práctica del Chemsex puede conllevar una gran cantidad de riesgos asociados a la salud física y mental como son el riesgo por sobredosis, contagio de enfermedades, adicción, ansiedad o depresión entre otras, pero también para la salud sexual como trastornos sexuales y emocionales derivados, siendo uno de los más comunes no disfrutar del sexo sin consumir ninguna sustancia.

Algunas apps de citas facilitan estos encuentros sexuales en grupo en los que pueden darse sesiones de sexo durante muchas horas o incluso días, prácticas sexuales extremas, con múltiples parejas sexuales y la combinación peligrosa de varias sustancias. Aunque se trata de una práctica sexual minoritaria, algunas instituciones de detección de enfermedades de transmisión sexual ya han informado de casos de consumo problemático de drogas asociados al sexo en Europa y, más concretamente, en España.

Si esta práctica comenzó porque buscabas tener relaciones sexuales más duraderas o experimentar mayores sensaciones o desinhibición, pero ha derivado en problemas familiares, sociales, laborales, académicos, interfiere con tu vida diaria, aislamiento, dependencia a sustancias o problemas sexuales derivados como puede ser el no disfrutar de las relaciones sexuales sin consumo, no dudes en contactar con un profesional de la salud para recuperar tu bienestar.