Es muy frecuente la utilización del término depresión en nuestro día a día. No es raro escuchar a alguien decir “estoy muy deprimida/o” probablemente para referirse a que se siente triste, con un bajo estado de ánimo o que no tiene ganas de nada. Estas expresiones son muy comunes pero en la mayoría de los casos estamos hablando de tristeza y no de un trastorno depresivo como tal, la depresión es mucho más que todo esto. Entonces…

¿Cuál es la diferencia entre tristeza y depresión?

La tristeza es una emoción adaptativa que nos ayuda a refugiarnos para reflexionar acerca de nuestros problemas, con el fin de encontrar soluciones.

La depresión es un trastorno emocional que implica cambios importantes en nuestra manera de sentir, pensar y actuar. Puede que tengamos ganas de llorar, tristeza, estemos más irritables o ansiosos de lo normal, nos sintamos cansados, con variaciones en el apetito, problemas de sueño y muchos más. Nuestra forma de pensar cambia y empezamos a ver el lado más negativo de las cosas, pensamos más en nosotros mismos y nos sentimos culpables e inútiles por lo que nuestra autoestima se ve afectada. Te sientes como en un agujero negro del que no vas a poder salir, no encontrándole sentido a la vida, al futuro, incluso a veces pensamos que los demás nos rechazan.

Al sentirnos y pensar de esta manera, nuestra manera de actuar también va en consonancia por lo que dejamos de realizar actividades, dejamos de salir, de ver gente, con ganas únicamente de estar en la cama todo el día.

¿Por qué nos deprimimos?
Como veíamos antes, la depresión es un trastorno emocional, no una enfermedad, ya que se produce por la pérdida de reforzadores (perder algo o alguien valioso), es decir, cambios que se producen en nuestro ambiente y que nos afectan negativamente. Así, cuando percibimos esta pérdida, pasamos por un periodo normal de tristeza, que si no afrontamos eficazmente dará lugar a fuertes cambios en la forma de sentir, de pensar y de actuar y empezaremos a deprimirnos. A veces, desde fuera, la pérdida parece no justificar tanto dolor, lo que es un error ya que no importa lo que se haya perdido, sino lo importante que era para la persona que la sufre.

 

¿Por qué se mantiene la depresión?
Todo el mundo nos sentimos tristes y dolidos cuando perdemos algo. Las personas, cuando llegamos a deprimirnos, dejamos de hacer las actividades que antes realizábamos, siendo muchas de ellas placenteras: dejar de quedar con amigos, hacer deporte, leer… y progresivamente dejamos de realizar también las “obligatorias” como ir a trabajar, ducharnos, cocinar… lo que nos provoca todavía más dolor y pérdidas.

​​​​​​Si este círculo no se corta (lo que sí sucede en la tristeza) se convertirá en una depresión más severa ya que cuantas más actividades placenteras y obligatorias dejemos de realizar, mayor dolor y culpabilidad sentiremos.

Cada vez que nos planteamos realizar una actividad, a corto plazo nos supone un esfuerzo enorme y mayor dolor, lo que  hace que las rechacemos y sintamos alivio momentáneo, pero a su vez es lo que mantiene la depresión, ya que a largo plazo, nos genera mayor malestar por provocar más pérdidas, impidiendo así romper el círculo. De esta manera, dejar de realizar actividades se convierte en la gran trampa de la depresión.

 

Si te sientes identificado, me gustaría darte ánimos ya que, aunque ahora mismo no te reconozcas en tu manera de pensar, sentir y actuar, puedes volver a ser tu mismo y recuperar tu bienestar. Tú puedes. Date una oportunidad y ponte en manos de un profesional.